La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos. Jose de San Martín.

Editorial

Por Ana María Valentino
En este mundo cada vez más globalizado la sociedad se presenta día a día más deshumanizada e individualista.
Desaparecen valores e ideales nobles.Nuestros jóvenes estás sin brújula que los guíe.
Sus padres ocupados por sobrevivir o por tener más y más..
Es tiempo de REFLEXIONAR. De mirar hacia adentro y reconocer mezquindades y falencias, es tiempo
de proponernos un cambio profundo, para nuestro bien y el de las generaciones futuras.
EL general José de San Martín no sólo nos legó la libertad como Nación sino que también nos dejó sus enseñanzas de vida.Las Máximas a su hija Mercedes hablan de su sabiduría , su grandeza y su humildad, condiciones que lo caracterizan mas allá de su gloria militar.
Leyendo esas Máximas es posible comenzar a reflexionar sobre nuestras propias actitudes de vida,disponernos a asumir nuestros errores y proponernos un cambio. Comprender que la soberbia y el materialismo desmedido no conducen nada bueno ya será una forma de aportar un granito de arenapara construir una sociedad má s humana y por consiguiente una PATRIA mejor.
Tomemos como referencia las enseñanzas de nuestro General y tratemos de inculcarlas en nuestros niños desde pequeños tal como él lo hacia en su hija Merceditas,y no dudemos que el tiempo dará sus frutos.

viernes, 25 de junio de 2010

LA BATALLA DE CHACABUCO

En la cuesta de chacabuco, tendida sobre un brazo colosal del Tupungato, a una altura de 3.200 pies, se batieron dos valientes ejércitos.
Jamás los cóndores de aquellas eternas soledades contemplaron desde su alcázar de nieves un cuadro más brillante.
Batallaban de un lado los soldados de un Rey, que no podía conservar más tiempo el Imperio colonial más vasto que hubiese existido.
El destino y los progresos del espíritu humano se habían derramado sobre el Nuevo Mundo, conquistando esas semillas de la libertad que parecen inmortales, aunque alguna vez sus frutos primeros hayan podido ser amargos. Eran sus contrarios, Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata. Mandaba a los Españoles un caballero en quien no campeaba por cierto ninguna de las calidades del gran Gonzalo de Córdoba, pero aferrado a sus títulos y a la rutina de la Corte y de la estrategia.
La fortuna deparó a la causa simpática de los Americanos un defensor providencial.
él había sido educado severamente bajo maestros hábiles, y los primeros ardores de su juventud se consumieron en una de las guerras europeas más bizarras del siglo.
Una serie de ardides en que era fecundo San Martín,habían ya permitido abrir con éxito su campaña para la restauración de Chile, como entonces se decía.
La primera de esas operaciones fué una de las mas arduas y atrevidas que hayan intentado jamás los más ilustres capitanes.
El paso de los Andes por los puntos calculados en un plan madurado de antemano colocaba, sin embargo, al ejército Argentino y Chileno en situación tal, que era necesario vencer o morir. Un revés sobre las montañas, o los llanos de aquella comarca, que es un una verdadera ciudadela, no le permitía transmontar de nuevo las cumbres andinas, ni buscar la costa únicamente guardada por los cruceros Españoles.Combinados todos los elementos, y convocado un Consejo de los jefes de cuerpo, todos aprobaron el pensamiento de su caudillo y la distribución de los servicios, tocando al Brigadier Soler el mando del ala derecha, y al Brigadier O Higgins el del ala izquierda.
El Capitán General D. Francisco Marcó del Pont cayó prisionero con otros oficiales realistas, hasta que los últimos restos de su fuerza se rindieron en el cerro denominado Pan de Azúcar.
En cuanto a San Martín, su certero golpe de vista su natural arrojo no le abandonaron un momento, y es sabido que él mismo desenvainó su sable para una famosa carga a la cabeza de la caballería.
Transcribimos aquí sus propias palabras sobre la victoria del 12 de Febrero.
Ellas hacen recordar algunas de César. y la rigurosa concisión del estilo de Napoleón: "Al ejército de los Andes queda para siempre la gloria de decir: en 24 días hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos, y dimos la libertad a Chile".

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